Cuatro calas calderonianas

Dietz, D. T., «La vida es sueño, Autos and Comedia: God, Segismundo, and Calderón», Bulletin of the Comediantes, 64.1, pp. 131-146.
Un repaso por las comparaciones críticas entre la comedia y el auto (con dos versiones) homónimos abre el trabajo de Dietz, quien sitúa al personaje de Dios en el centro de los autos, subraya la importancia de la dramatización de los dogmas de la Trinidad y la «Emanación Inteligible» y, por fin, explora cómo Calderón, «as priest and dramatist», entendía los sueños en relación con el título dado a esta trilogía, cuyo proceso de reescritura puede tener que ver con su ordenación y con su evolución personal.

 García Soormally, M., «El cuerpo sin marca en El Tuzaní de la Alpujarra», Bulletin of the Comediantes, 64.1, pp. 111-129.
Más que drama histórico, El Tuzaní de la Alpujarra  es «una tragedia social y un conflicto identitario» reflejado en el título. Porque, según García Soormally, el marbete Amar después de la muerte «oculta el protagonismo del morisco noble que no tenía cabida en España» (p. 111). Por eso, este trabajo analiza cómo los personajes moriscos constituyen un «cuerpo sin marca» que merced a su ambivalencia puede asimilarse tanto a la cultura cristiana como a la musulmana, tal como se aprecia especialmente en la figura del protagonista Álvaro Tuzaní, «morisco de reciente conversión pero no por ello menos íntegro moralmente» (p. 111). Pues, tal como se defiende, a Calderón le importan los sujetos consecuentes consigo mismo y con sus acciones, por encima de las barreras culturales.

Francisco Ricci, “Auto de fe”, 1683.

Grefer, V., «Metatheater in El mágico prodigioso: Defending the Auto de fe?», Bulletin of the Comediantes, 64.1, pp. 75-87.
El presente trabajo sobre el metateatro en El mágico prodigioso pretende destacar «the political resonance of that metatheater in conjunction with the theatricality of the Spanish Inquisition’s auto de fe» (p. 75). Grefer presenta primero cómo era la ceremonia de los autos de fe centrado en su aspecto performativo para preguntarse si en tiempos de Calderón era necesario defender las prácticas inquisitoriales. Sigue un estudio de la dimensión metateatral en la comedia y sus nexos con los autos de fe (la autoinculpación de los pecados, la inocencia de Justina y las acusaciones secretas, la confiscación demoníaca, etc.), para concluir que Calderón defiende «the entire operational structure of the Spanish Inquisition», cuestión quizás ampliable a más obras del poeta (p. 84).

Hoffman, M. F., «Why and how in three plays by Calderón», Bulletin of Hispanic Studies, 89.6, 2012, pp. 571-598.
El trabajo de Hoffman pretende cubrir el vacío de estudios cuantitativos sobre los factores que contribuyen a la variación en los tratamientos de segunda persona del español en el siglo XVII. Teniendo en cuenta los factores de familiaridad y estatuto social, se ofrece un análisis tanto cuantitativo como cualitativo de «tú» en El médico de su honra, El pintor de su deshonra y A secreto agravio, secreta venganza.

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