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Archivo de la etiqueta: El sitio de Bredá

El número 6 de Teatro de palabras. Revista sobre teatro áureo está dedicado monográficamente a la historiografía. Entre los ocho estudios que ofrece, algunos contienen interesantes reflexiones sobre la dramaturgia de Calderón de la Barca.

Lobato, M.ª L., «Historiografía de los géneros teatrales breves: hacia la concepción de la fiesta teatral en su conjunto», Teatro de palabras. Revista sobre teatro áureo, 6, 2012, pp. 153-173.
De inicio, subraya el retraso que los estudios sobre el teatro breve tienen respecto a otras facetas del arte dramático, especialmente frente a sus hermanos «mayores», y las razones que explican este desfase. Según Lobato, en tal tesitura se corre el peligro de deformar la escena teatral del Siglo de Oro. Las páginas que siguen ofrecen un recorrido por los estudios y ediciones del teatro breve (Calderón incluido) hasta el presente, y acaba con algunos caminos que todavía deben recorrerse: las fiestas teatrales fuera del territorio peninsular, una mayor atención a la puesta en escena del teatro breve, su poética, etc.

Velázquez, “La rendición de Breda o Las lanzas”, 1635. Museo del Prado, Madrid.

Martínez Berbel, J. A., «La historia sobre las tablas: variaciones del discurso histórico-religioso en el teatro áureo», Teatro de palabras. Revista sobre teatro áureo, 6, 2012, pp. 133-152.
Dentro del drama de materia histórica y sus problemas, Martínez Berbel se centra en el estudio de «las diferentes opiniones que el teatro vierte sobre unos mismos sucesos históricos en virtud de los más variados criterios» (p. 134), prestando especial atención a aquellos textos que parecen mostrar una disensión o una postura heterodoxa respecto a la autoridad política. Se centra para ello dos puntos: 1) el conflicto flamenco (donde entra El sitio de Bredá calderoniano) y 2) las relaciones con judíos, moros y conversos (Amar después de la muerte). En el primero de ellos, aprecia que las comedias dependiendo de la fase en que se encuentre el conflicto en Flandes, responden a intereses diferentes y ofrecen una imagen diversa de los españoles y sus enemigos. En el segundo, subraya la compleja situación derivada de tantos siglos de convivencia, que dejaba a los dramaturgos en un terreno un tanto indefinido. Al final, avisa que los «deslices» se desmienten por el enunciador o el decoro restaurado, si bien constatan que las opiniones no son tan monolíticas como pueden parecer (p. 150).

Ratcliffe, M., «San Ildefonso de Toledo: modelos medievales y ejemplos áureos»Teatro de palabras. Revista sobre teatro áureo, 6, 2012, pp. 83-107.
Dada su importancia, san Ildefonso ha sido ampliamente representado en la literatura castellana. Ratcliffe repasa las fuentes tempranas que dieron origen a la leyenda del santo, para a continuación comentar textos medievales en Francia y España, con Gonzalo de Berceo y Alfonso X a la cabeza. Ya en el siglo xvii, analiza Sagrario de Toledo de Valdivielso, algunas comedias de Lope (como El capellán de la Virgen) y Origen, pérdida y restauración de la Virgen del Sagrario de Calderón, más su presencia en las descripciones de Toledo hechas por Rojas Villandrando (El viaje entretenido) y Tirso (No hay peor sordo) y su vida en la poesía y la prosa del momento.

Rubens, “Visión de san Ildefonso”, 1630-1632. Kunsthistorisches Museum Wien.

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Schreckenberg, S., «El sitio de Breda de Calderón y Las lanzas de Velázquez en El sol de Breda de Arturo Pérez-Reverte. Transformaciones de un lugar de memoria», en El Siglo de Oro en la España contemporánea, ed. H. Ehrlicher y S. Schrekenberg, Madrid / Frankfurt, Iberoamericana / Vervuert, 2011, pp. 213-232.

En la tercera entrega de la saga del capitán Alatriste, ambientada en la guerra de Flandes y centrada en el sitio de Breda, Pérez-Reverte hace referencia tanto a la versión literaria de Calderón como a la pictórica de Velázquez. Mediante el juego metaficcional con ambos monumentos artísticos, «propone una contra-lectura del cuadro de Velázquez para expresar su crítica a la corrupción de las élites políticas, supuestamente glorificadas por la cultura oficial del Barroco» (p. 228). Así, frente al elogio del líder militar vigente a lo largo del siglo XX, Pérez-Reverte «proclama un concepto de la identidad nacional más bien populista y no democrático» (p. 224), sin olvidar su constante tono pesimista.

Fausta Antonucci y Erik Coenen exploran dos caras de comedias tempranas del poeta

Antonucci, F., «Las emociones trágicas y el paradigma de la tragedia en el teatro del joven Calderón: unas calas», en Emocionar escribiendo. Teatralidad y géneros literarios en la España áurea, ed. L. Gentilli y R. Londero, Madrid / Frankfurt, Iberoamericana / Vervuert, 2011, pp. 129-145.

Coenen, E., «Calderón, educador de príncipes», en Emocionar escribiendo. Teatralidad y géneros literarios en la España áurea, ed. L. Gentilli y R. Londero, Madrid / Frankfurt, Iberoamericana / Vervuert, 2011, pp. 147-157.

Ambos estudios se centran en varias de las primeras piezas de Calderón de las que se tiene noticia para analizar diversas facetas de sus primeras propuestas teatrales.

En la línea de trabajos anteriores, Antonucci estudia las comedias Amor, honor y poder, Judas Macabeo, El sitio de Bredá y La gran Cenobia, representadas entre 1623-1625 y que permiten ahondar en los límites entre comedia y tragedia. Se concentra, por tanto, en «la posible funcionalidad de la noción de tragedia para dar cuenta de las intenciones del joven dramaturgo a la hora de componer estas obras» (p. 131), ya que todas ellas utilizan recursos propios del modelo trágico, ya sea acorde con la tradición aristotélica, ya con la heredera del patrón medieval y renacentista.

A su vez, Coenen estudia varias de los textos ya citados de los inicios dramáticos de Calderón, esta vez por presentar reyes o príncipes en escena (La selva confusa, Amor honor y poder, Judas Macabeo…), más otras posteriores como La vida es sueño y Darlo todo y no dar nada. Debido a la proximidad al palacio del poeta, Coenen revisa la tesis servilista (Maravall) y concluye que Calderón no escribe con fines propagandísticos, sino que aconseja al rey sobre la responsabilidad y el ejercicio del poder, o la necesidad de controlar sus pasiones, de fuerte paralelismo con los amoríos de Felipe IV.

Puede verse una reseña del libro en: http://www.academiaeditorial.com/web/wp-content/uploads/2011/06/CB-Gentilli-Marcello.pdf